03:49
Y ahora que lo pienso. A ti te salieron muchos seises, demasiados.
Porque sí me paro a pensarlo bien, parece que hayas estado jugando conmigo todo este tiempo, desde el minuto uno que te conocí.
Primero fue la pobre chica que era tan cobarde que no era capaz de acabar con su relación de mierda, y me utilizaba a mi para escapar de su rutina y del dolor que le causaba otra persona, y así es como, tonta de mi, me enganchaste.
Después fue el utilizar mi hombro para llorar y hablarme constantemente de ella aún sabiendo lo que yo sentía, y de nuevo, culpa mía por permitirlo y encima enamorarte de ti.
Lo siguiente fue que me llevaras a tu casa y me dejaras relegada a vivir de sus restos. Tener que convivir con un fantasma durante meses y con tu incesables lágrimas y palabras para recordarme quien era la realmente importante en tu vida.
Al fina cesó el fantasma y yo pensé que por fin, empezaría mi historia de amor. Lo dejé todo, me aparté de todos, cambié todo lo que pude para gustarte e intentaba cuidarte y agradarte como lo hubiera hecho una patética digna de los años 20. Lo pienso, y me doy asco a mi misma, por haberme permitido semejante aberración.
Aún así, lo único que conseguí de ti fueron noches frías y una actitud distante. Amenazarte varias veces con marcharme para escuchar una y otra vez tus falsas promesas de que todo iba a cambiar. Aguantar tus silencios, tus portazos, hasta que fui consciente de que no podía penetrar tu coraza, porque tú, no querías dejarme entrar.
Pero a veces eras tan bonita conmigo, tenías esas miradas y esos gestos que me hacían estremecer a pesar de todo... Supongo que esa es la putada del amor y su ceguera, y supongo es que así es como me hiciste creer que me querías, bueno, quererme me querías, a tu lado. Me refiero a hacerme creer que me amabas. De nuevo culpa mía, puesto que sí nunca lo dijiste no se por qué demonios quise engañarme en creerlo, cuando amas a alguien, no le tratas así y te dedicas a decírselo hasta dormida.
Después vino la peor parte, la de armarse de valor y coger la puerta, con el corazón en un puño y mil noches de lágrimas detrás, para que tu volvieras a tirar tus dados y entonces, como un niño pequeño, querer recuperar lo que habías tenido al alcance de tus manos y nunca quisiste. (Esta parte parece que nos suena a las dos, pero tú sólo recuerdas la tuya).
Empezó tu pesadilla al sentirte sola, y la mía por creer que igual sí me querías y por eso actuabas así, que esta vez, todas las promesas serían verdad sí realmente estabas arrepentida.
Entonces hubieron cambios, algunos grandiosos, sobre todo los más superficiales, y me hiciste caer de nuevo, porque yo realmente deseaba que me amaras. No entendía que hacia mal o insuficiente para ti. Pero tu coraza seguía intacta, y tú no tenías ninguna intención de demolerla.
Intentaba olvidarte y buscarte en otros cuerpos, pero todo era inútil, siempre volvías tú y con una sola mirada conseguías doblegar mis rodillas.
Tuve que marcharme lejos de ti de nuevo, por ti y por mil razones más, porque nunca me diste un motivo para quedarme, y como siempre, esperaste hasta la última noche para suplicarme, cuando sabias de sobra que ya no había marcha atrás.
Y en la distancia, te empecé a sentir más cerca que nunca, estabas ahí, conmigo, apoyándome y secando mis lágrimas a través de una pantalla. Y entonces supe que ni la distancia ni el tiempo podrían acabar con lo que me hacías sentir por más que yo lo intentara. Cuestión de supervivencia lo llaman, no es así?... Nadie quiere morir a manos de alguien que acaricia un corazón para luego estrujarlo entre sus manos.
Pero por más que lo intenté, para mi era imposible echarte de mi vida, y menos cuando luego venías suplicándome que no lo hiciera, aunque yo seguía sin entender el por qué te empeñabas en retenerme a tu lado sí en realidad no me amabas.
Me creí que podríamos ser especiales para siempre, me creí que nos tendríamos la una para la otra, de alguna manera. Que estúpida, no? Después de todo el recorrido no se cómo alguien puede estar tan enfermo de pensar que algo bueno puede salir de ahí.
Pero tu me lo decías una y otra vez, y eso era lo que yo quería oir, lo que yo quería creer. Que querías que volviera, que querías que volviera para estar juntas, que sabias, que tarde o temprano, eso acabaría pasando, y yo, por no sentirme tan tonta, le echaba la culpa al destino pensando que, seguro que tenías razón porque tenía que ser así.
Y cada vez que veía tus ojos tan de cerca, cada vez que tus brazos me arropaban, sentía que algo de todo eso era cierto, y que esos momentos, aunque breves, eran nuestros.
Pero no, llego un día que te cansaste de mi, y de jugar, y decidiste tirar tus dados finales, porque para ti ya no era divertido nunca más, no teniéndome tan lejos, sin controlándome, ni sabiéndote amada a cada instante.
Así que, de nuevo todas las promesas se fueron al retrete y pasé a ser un cero a la izquierda. Pero esta vez, más que nunca. Con indiferencia, desprecio incluso, cosa que no había tenido la suerte de experimentar hasta ahora.
Me lo has puesto muy fácil para odiarte. A nadie le gusta sentirse una muñeca usada.
Estoy segura de que tu también te has sentido en algún momento así conmigo, la diferencia es, que ni lo hice con esa intención ni mucho menos, y que, sí echas la vista atrás a nuestra preciosa historia, creo que puedes llegar a comprender como llegaste a sentirlo.
La diferencia es, que a pesar de todo, yo nunca quise castigarte, ni olvidarte, ni apartarme de mi vida como sí fueras un desecho del pasado, ni mucho menos dejar de amarte. Miento, esto último sí que lo quise. Lo quise desde que entré en la casa de los fantasmas. Pero creo que ambas podemos decir de mutuo acuerdo, que en eso soy toda una fracasada. En eso y en tantas cosas...
Te vas de mi vida, del todo. No quiero "eso" que se hace llamar por tu nombre y que no se parece en nada a lo que crei conocer.
Prefiero vivir en mi locura, de seguir amando a esa persona que creé en mi mente y que merecía cada gota de amor que derramé sobre ella.
Game over. Te toca tirar otra vez, pero ya que no te importo, por favor, esta vez has daño a otra.

No hay comentarios:
Publicar un comentario